miércoles, 7 de abril de 2010

Los valores artísticos del Poema de Mío Cid

El CID


Entre los grandes méritos artísticos del Poema de Mío Cid. M.P. encarece la perfección en la arquitectura general de la obra en “la pericia, tino y finura de selección admirable para convertir el caótico montón de materiales que la vida ofrece, en un edificio de líneas sobrias y magníficas”. Así por ejemplo, el poeta reduce a una, las dos prisiones del Conde de Barcelona y a uno, también los dos destierros del Cid y simplifica "con verdadero arte las bruscas alternativas del enojo y favor de Alfonso Vi, reduciéndola a una sola y trabajosa progresión en que el desterrado va ganando el favor real.
Edmundo de Chasca dice "que el cantar castellano es uno de los más poéticos de los cantares de gesta europeos, si por poético se entiende el efecto total de la fábula como creación y la acertada disposición de todos y cada uno de sus elementos constitutivos para poder lograrlo". Y encarece la perfecta ordenación de todos los elementos del Cantar en torno al núcleo principal que es la HONRA del héroe.
Su tema es el reestablecimento de la honra del héroe que empieza con el destierro de éste y termina con su triunfo jurídico en las Cortes de Toledo. Y todo lo que ocurre entre este principio y este fin contribuye al engrandecimeinto progresivo de Rodrigo; la serie de victorias obtenidas, los fabulosos caudales que estas victorias le proporcionan, los infantes de Carrión le honran al querer casarse con sus hijas y paradójicamente su mayor deshonor "la afrenta" es la ocasión imprevista para su mayor honra; el segundo casamiento de las muchachas con los Infantes de Navarra que lo hace familiar con los Reyes de España.
Destaca también la sobriedad, la severa grandeza, la contención con que el poeta elimina todo lo inútil, todo efectismo rebuscado, todo adorno imaginativo; la poesía brota de la misma verdad llana de los hechos. La figura del Cid aparece muy escasamente idealizada, pero no por eso, se proyecta como un gigante épico. A través, dice De Chasca: "de todos sus lances y trabajos, el Cid, ejemplifica las más altas virtudes caballerescas: hombría, lealtad, religiosidad, cortesía y sobre todo moderación y mesura".
Resumamos:
a) Variedad de movimiento: cada cantar tiene su propio tempo; rápida marcha militar en el primero, marcha triunfal en el segundo, trágica cabalgata en el tercero.
b) Rápida enumeración de lugares para sugerir el movimiento. El poeta sugiere aquel avance con ejemplar parquedad de medios, que a veces se limita a mencionar los lugares de la ruta.
c) Sensación de tiempo: el poeta acierta a dar la sensación del tiempo que transcurre, registrando una y otra vez el anochecer y el amanecer
d) Movimiento dramático: los procesos psicológicos marchan progresivamente en lo afectivo, así la confianza del Cid en sí mismo, va desde la incertidumbre de la partida hasta la absoluta seguridad después de la victoria contra los moros en Marruecos.
e) Presentación de personajes: el poeta los presenta con la economía de elementos aludida y siempre con oportunidad; nunca los amontona, de modo que distraigan la atención del hilo principal o de la persona del héroe.
f) Transiciones: el poeta acrecienta el interés dramático saltando oportunamente de una acción a otra sin enumerar todos los pasos que las realcionan, pero dejando muy en claro el puente imaginativo en la atención de los oyentes.
g) Parquedad en el pensamiento, el elemento reflexivo está reducido en el poema a lo mínimo, los personajes dan a conocer su carácter a través de sus acciones, son hombres de acción, sus silencios meditativos son raros, pero significativos.
h) Sentido formal de las palabras: muchos vocablos son usados en un sentido trascendente que se repite en el poema con hondo valor poético; así el verbo cabalgar no es en muchas ocasiones andar solo a caballo, si no que también obrar, actuar en su más amplia significación.
El poema anticipa también una mezcla entre lo serio y lo cómico que se haría patente en los siglos posteriores en nuestra literatura, particularmente en el teatro áureo.
Así las cosas, el poema es una auténtica obra maestra absolutamente viva, la que tiene mayor encanto y sabor por su misma reciedumbre elemental propia más bien de la época y de la tosquedad del instrumento lingüístico que debida a impericia del poeta.
Éste es un artista personalisímo con plena conciencia de sus propósitos, que maneja numerosos y fértiles recursos para modelar artísticamente su intención. No estamos, por lo tanto, ante un primario balbuceo, según Américo Castro.
Música de la Edad Media